Soy escéptico con los programas que se aplican unilateralmente, desde una u otra administración, interpretando la realidad desde la óptica de los departamentos gubernamentales, cuando es la administración la que debe de adaptarse a la sociedad a la que sirve, y no a la inversa.
Conozco bien el papel de los gobiernos locales en la lucha contra las desigualdades. Es bien sabido que es el ayuntamiento, sea del tamaño que sea, el primer, y a veces el único, referente del estado en aquellos lugares, y en aquellas situaciones, en las que se producen casos graves de desprotección social, de exclusión, de desigualdad. No es de ahora. Quizás haya sido siempre una de las competencias originarias del poder local: aquellos que se llamó la caridad, después la beneficencia. Y que hoy son afortunadamente las políticas sociales.
Admito que los ayuntamientos son la referencia natural en materia social. Tienen el conocimiento de la realidad y de las situaciones a escala 1:1. Por eso lo más inteligente es saber usar esta magnífica administración que es la local, que sirve para muchas cosas, pero que por estar está especialmente bien dotada no de medios técnicos, sino de conocimiento, de experiencia. Pero las soluciones no pueden ser actuaciones aisladas sino integradas por medidas educativas, sanitarias, de seguridad,etc. que corresponden a las administraciones con más recursos materiales y económicos…y también políticos y mediáticos.
La situaciones de desigualdad social grave en nuestras ciudades se produce, habitualmente, en forma de enclaves, barrios en los que la exclusión a su vez genera exclusión, y en donde se conforman círculos viciosos en los que todos los ingredientes de la marginalidad (desempleo crónico, adicciones, desescolarización, enfermedad, delincuencia) terminan generando un sistema que se retroalimenta y que, se los puedo asegurar por propia experiencia, consume todos los recursos públicos que se quieran emplear desde una o desde otra administración sin resultados significativos.
Por esto estamos proponiendo que este modelo de actuación integral y participada se extienda por var tios erritorios y enclaves de la ciudad,ya que se ha demostrado efectiva. Creo que en nuestras ciudades son un buen método para aplicar iniciativas para mejorar la vida cotidiana, mejorar la salud, promover el empleo y la educación, reducir las desigualdades, en definitiva. Para ello es imprescindible que las administraciones, todas, adquieran en su cuerpo, en su estructura, una cultura de la gobernanza y de la cooperación en base a objetivos comunes, que todavía en España es escasa todavía.











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